La implementación acelerada de vehículos eléctricos plantea desafíos para la industria de la automoción.  La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha mencionado la posibilidad de imponer aranceles a la importación de automóviles eléctricos de China, con el objetivo de mejorar la competitividad de los fabricantes europeos.

 

En España, la cuota de vehículos eléctricos se ha duplicado en el último año. Sin embargo, esta transición hacia el coche eléctrico conlleva una paradoja: a medida que se acelera su implementación, aumenta la dependencia de China en la producción de elementos como tierras raras, litio y níquel, esenciales para la fabricación de baterías y la innovación en este ámbito.

 

Se plantea la cuestión de por qué no se prioriza la investigación en baterías o la mejora y reducción de costos de la electrólisis para impulsar la transición mediante tecnología nacional, en lugar de depender de la importación de baterías y tecnología extranjeras.

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